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¿Qué onda?

Imagen de Tapio

Todo lo que parte como buen proyecto siempre logra asomar en nuestras caritas una sonrisa humilde y esperanzada. El gobierno, creo yo, siempre tiene las mejores disposiciones para hacer nuestra vida, desde nuestra ignorancia como participantes, un poco "más mejor"... ¿Te aburro?.

Cuando inició la campaña comunicacional de Transantiago, prometieron el oro y el moro en cuanto a un cambio cuantitativo y cualitativo del servicio de transporte urbano. Mejores buses, mayor seguridad, un orden en la distribución de la locomoción en nuestro pintoresco pueblito. Se hizo un proyecto a un plazo no menor de tiempo en el cual, gradualmente, el sistema se iba a ir ajustando hasta terminar en la imagen calcada de los bocetos e ideas que algún equipo de supercreativos desarrollara en aquel entonces.

Llega el 2006, comienzan a aparecer los primeros buses y el servicio se ve de pelos. En las noticias aparecen choferes muy afeitaditos y felices como lombrices que sonrientes manejaban esas moles con un bandoneón soldado en la mitad. Hasta la última promoción que se vio en la tele todo bien pero... ¡TATE!... el primer día, a primera hora, el primer recorrido... atascado en una esquina porque no podia dar la vuelta. ¡Ok!, ok, ok... a todos nos pasa. Errores existen hasta en la NASA. Al rato, un segundo bus que no pasaba por un paso a bajo nivel. Ok, ok, ok... dijimos que errores hay ene... total, hasta el minuto estos problemas son "de tamaño" con esa tremendas moles.

"Ahhh... pa' qué le ponen tanto color, si era cosa de medirlos y se nos fue... no sean alharacos" (siempre pienso en algún ministro hablando así). Pa' variar, la hicieron a la chilena, pero no importa. Como buen creyente de las buenas voluntades de mi gente, creo fielmente que fue tan solo un error. Estas cosas están llenas de normas y, entre miles de esas, se paso no mas lo de medir los buses. No es un tema menor pero no quiero pensar mal... solo me río de la situación.

Cada vez que me subo a una micro amarilla, en segunda fila o medio corriendo, y el chofer me estira su mano para cobrarme mientras la mole color pato se menea para todos lados porque maneja muy de mal genio con la otra mano, las patas, y la guata. Odiando desde mi época de estudiante aquel maleducado y prepotente micrero, me había regocijado en el pensamiento "ya te queda poco, ya desaparecerán estas cochinadas amarillas y al fin este pueblito tendra uns micros amables, que me cuiden y me quieran". Pero una vez más soy víctima de la pubicidad engañosa. Este último tiempo me he fijado en la calidad del servicio que estan dando estas porquerías nuevas: Micros sucias, rayadas, con asientos sueltos, etc. Ahora, en el plano del servicio, ese viejito bien afeitado que me llevaría a mi hogar se ha convertido en una bestia sedienta de la velocidad, en un onanista que se regocija en su habilidad de mover esa tremenda caja de metal y plástico a exceso de velocidad y en espacios mínimos. Aparte de que estos infelices a veces ni paran por andar corriendo.

Alego por esto principalmente porque era el compromiso de las empresas que licitaron. Esas que no ganan poco por dar este servicio.

¡Esta porquería es un negocio!, eso lo sabemos todos.

Lo que me carga es que se supone que cuando una empresa brinda un servicio y promete algo, debe entregarlo. Por eso me cobran esos malditos $380 que no me parecen poco. Si los sumamos con todas las micros que tomo en un mes, me parece que el impuesto que pago por moverme por mi pueblito es un poco... no... es súper alto. Cuando pago por un servicio "exijo" un servicio de primera calidad, pues si así definen estas empresas su servicio, yo me doy el lujo de decir que soy "un usuario de primera calidad"... ¿o no?.

Una vez más me siento estafado, siento que el cambio fue por un rato y que esta cosa no va a llegar a ninguna parte. ¿Será que nos metieron una vez más el dedito en el c... ?.