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Call Center Chantas

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El otro día tuve problemas con mi conexión a internet. Reaciamente accedí a llamar al servicio técnico de la compañía en cuestión. Para nada fue un buen rato.

Bueno, yo tengo ADSL, primero que todo, por lo que me extrañó ver en el módem las famosas 4 lucecitas encendidas y que aún así no funcionara para nada. Esto era lo que me tenía sin muchas ganas de llamar, porque tan penca con los computadores no soy, entonces pensaba "éste es el típico problema que no me van a saber solucionar, pero tampoco es culpa mía así que voy a quedar en las mismas."

Pues no fue así de simple. Mi teléfono últimamente suena bastante mal, por lo que le pedí al operador que por favor hablara más fuerte, a lo que dijo "tendría que gritar". Como el chicharreo era fuerte y constante me puse mal genio desde ahí. Le dije "ok, mi conexión no funciona" y sale con "¿cuál es su nombre?". Obviamente me consumió más mi pecado favorito, la ira, con lo que estoy dejando claro que lo chanta no era el Call Center, sino yo, ¿cierto? Bueno, aquí viene lo lindo. Luego de seguir adelante con la conversación y su "… desde aquí todo funciona bien. Tiene que haber un problema con su computador", insistí en que yo me conectaba siempre así es que no veía cuál era el problema. Entonces, entre la confusión del molesto sonido de la línea y que pisé a una de mis gatas tan fuerte en la cola sin querer, me dispuse a concretar la orden que él me daba en ese momento: "Por favor reinicie su computador y mientras lo hace desconecte el cable tanto del módem como del PC, dé vuelta las puntas y conéctelo de nuevo. Eso debería arreglar su problema… gracias por llamar, etc".

De verdad que no sé en qué momento se me ocurrió hacerle caso al tarado. Dar vuelta las puntas de los cables. Obviamente lo que el gil éste quería comprobar era que una de las dos puntas estuviera mal conectada, pero agarrar para el hueveo al punto de "dé vuelta las puntas y se arregla el problema" es subestimar demasiado al cliente (porque está de más decir que no se arregló el problema, ¿o no?). Creo que a nivel de consumidores no podemos permitir que se nos haga tontos a tal grado. Claro que por el chicharreo de mi teléfono tampoco escuché el nombre del pastel, así que de reclamar ni hablar.

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