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Detalles Delatores

Imagen de Carlitox


Holmes muy bien lo sabía, hay ciertos detalles que pueden decir mucho a un buen observador.

Los detalles delatores pueden ir desde lápiz labial en el cuello de la camisa a la mancha de sangre en la manga. Pero también hay otros que dan acuso de cosas mucho más light, que no necesariamente nos esforzamos en ocultar, pero a lo menos preferimos omitir.

El punto es que hoy me encontraba en la monótona rutina de mi trabajo cuando uno de estos indiscretos detalles me delató.

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A modo de prólogo les contaré que entre mis claramente NO adrenalínicas labores que realizo en la oficina, se encuentra la de revisar ciertos documentos de carácter legal que no deben llevar la más mínima alteración. En esta dinámica tarea utilizo siempre lápices grafitos para subrayar o hacer anotaciones que más tarde puedan ser borradas. Pero resulta que cierto día alguien había tomado el mío (y aún no lo devuelve) y en la necesidad de lápiz grafito recordé que llevaba uno en la mochila. Saqué entonces el lápiz que aparece en la poco nítida fotografía de más arriba y, luego de mi emocionante revisión lo dejé en el escritorio, pasando a ser mi nuevo lápiz "subrayador".

Ahora al punto.
Estaba hoy revisando estos entretenidos documentos, cuando un compañero entra a mi oficina (la cual comparto con dos personas más), se paró a mi lado, esperó a que terminara lo mío y luego tomó el lápiz para expresar un elocuente

¡Puta el güeón ñoño!

Para los que no pueden distinguir bien el lápiz en la paupérrima resolución de la foto sacada con mi teléfono móvil, les presento aquí el logo pintado sobre este:

Ahora, debo aclarar que yo en momento alguno había pretendido ocultar mi ñoñez en el trabajo, pero las omisiones sobre mis pasatiempos me acomodaban bastante.

¡Sí, soy ÑOÑO!

No es algo que oculte, pero tampoco lo ando gritando a los cuatro vientos y menos aún en un ambiente de "adultos serios" como lo es una oficina de un grupo financiero.

Y así fue cómo aquel inocente detalle me delató.

Pero lo que más me llamó la atención fue que mientras a mí me delataba aquel lápiz, a mi compañero lo delataba su propia locución. Y es que el lápiz en cuestión que ya utilizaba desde hace algún tiempo había sido visto por más de una persona sin llamar su atención, en cambio a él...

Bueno, ahora sé que no soy el único ñoño en mi trabajo, porque como todos deben saber:

"Por la boca...
...Chao pescao'"

...y eso