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Las 5 cosas que crees que te harán feliz, pero no lo harán.

Imagen de Colors

Quiero compartir con ustedes la traducción de un artículo de Cracked.com

Es un artículo largo, que tradujo mi amigo peligroso, pero creo vale la pena leerlo. Es gringo, así es que hay algunas referencias extrañas, pero la idea se entiende.

Las cinco cosas que crees
que te harán feliz, pero no lo harán.

Original en inglés en Cracked.com

Traducido por peligroso (quien recomienda que, los que cachan, lo lean en inglés siguiendo el link anterior).

Si las películas de los ’80s nos enseñaron algo, es que en algún punto nos encontraríamos con una reliquia misteriosa que nos haría intercambiar cuerpos con alguien más.

¿La usarías?, ¿elegirías cambiar tu vida por la de, digamos, Brad Pitt o Angelina Jolie o Dale DeBone? La mayoría lo haría.

Pero digamos que el artefacto no te deja elegir, sino que te cambiaría aleatoriamente con cualquiera de los otros 6 billones de personas en el planeta. Prácticamente nadie aceptaría la oferta, temiendo un intercambio con algún pueblerino pobre de Nigeria.

¿Qué dice eso sobre nosotros? Bueno, según expertos, dice que todo lo que pensamos sobre la felicidad está lisa y llanamente equivocado. Veamos las cinco cosas sobre las que estamos más equivocados, con fotografías de animales adorables, por el bien de todos.

#5. Fama

Vayan a la sección para niñas pequeñas en alguna tienda, si es que no están allí ahora. En las repisas verán que la fantasía principal de las niñas no es la Cenicienta o Dora la Exploradora. Es Hannah Montana. Viene en sets completos con una cámara, maquillaje y un espejo para que Hannah se admire a sí misma.

Las niñas juegan con ellas cuando tienen ocho, y a los dieciséis están en MySpace, fotografiándose en ropa interior y viendo cómo llegan las solicitudes de amistad. En una encuesta reciente a niños de secundaria, el 51% dijo que su meta final era ser famosos.

Esto es nuevo en la humanidad; durante miles de años, los bienes materiales y la seguridad habían dominado. Ahora, la fama está arriba. Obviamente, parte de la razón es la percepción de que cualquiera puede ser famoso estos días –reality shows y YouTube han probado que te puedes convertir en una celebridad por hacer simplemente nada. Sin embargo, hay otro factor, menos obvio. Y esto explica el porqué de que tanto famoso sea miserable.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Los expertos dicen que donde hay niños que quieren ser famosos desesperadamente, se encuentra una historia de negación en el hogar. Los padres estuvieron ya sea completamente ausentes o, en el mejor de los casos, emocionalmente distantes. Resulta que todas las ansias de fama llegaron junto a la explosión de padres solteros y hogares “rotos”. Sólo la mitad de los niños hoy en día viven con sus dos padres originales.

Se puede ver cómo este triste mecanismo funciona en las mentes hambrientas de atención. El niño es programado biológicamente para amar a un padre, pero el padre no ama de vuelta. La fama permite dar vuelta la situación. Cuando eres famoso, millones te aman, pero ni siquiera sabes sus nombres. Es unilateral. Esperan horas en el frío para pedirte un autógrafo, apenas los ves cuando vas pasando en tu limosina. Puedes tomar el amor que te dan y limpiarte el trasero con él, tal y como tus padres lo hicieron contigo.

¡Los amo! ¡Sus muertes no significan nada para mí!

Pero resulta que este tipo de adoración masiva y frágil, es sólo un sustituto. La gente famosa está cuatro veces más cerca de cometer suicidio que el resto de nosotros (diablos, uno pensaría que son más –quien lea esto ha visto a más de uno de sus artistas favoritos autodestruirse).

Espera, se pone peor…

Si dices que tus padres fueron maravillosos y la fama todavía luce bien, bueno, no hemos terminado. Estudios muestran que nada es más estresante para un humano que cuando sus metas están atadas a la aprobación del resto. Particularmente cuando el “resto” es una enorme masa de extraños que te tienen allá arriba debido a risibles ideales creados por publicistas, varias capas de maquillaje y portadas de revista altamente Photoshopeadas.

Podrías buscar consuelo en tu círculo de amigos, si no fuera porque tus amigos han sido reemplazados, estilo La Invasión de los Ladrones de Cuerpos, por buitres, personajes inescrupulosos y estúpidos que sólo quieren que la luz los toque un poco… incluso si eso significa traicionarte después.

Por ejemplo, ¿alguna vez prendiste un pito en una fiesta?, ¿estabas preocupado de que tus amigos te tomaran una foto y la vendieran en miles de dólares y arruinaran tu carrera?

Bueno, hazte famoso e inténtalo.

#4. Riqueza

No nos leamos la suerte entre gitanos. ¿Alguna vez viste esos avisos publicitarios al lado de la pantalla, allá arriba, allí abajo? Anda y mira uno de ellos. Acabamos de ganar $800 dólares. En serio, están puestos ahí para detectar la posición de tus ojos. Si llegas a hacer click en uno, tenemos lo suficiente para llenar un granizado con cristal.

La mayoría salimos de la cama en las mañanas sólo porque estamos un paso más cerca de algún futuro financiero que queremos. Si ganáramos la lotería, la mayoría apareceríamos en nuestra oficina usando un abrigo de piel de cuerpo entero, y suficiente bling-bling para hacer parecer que Mr. T hizo voto de pobreza, y nos quedaríamos sólo para cagarnos en el escritorio de nuestro jefe.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Oye, ¿recuerdas cuando dijimos antes que nadie intercambiaría cuerpos por miedo a despertar en Nigeria? Bueno, de acuerdo a encuestas, los nigerianos son más felices con sus vidas que la gente de cualquier otra parte del mundo.

¿En tu país puedes subir a tres en tu moto? Eso pensé.

Estados Unidos quedó en décimo-sexto lugar.

Oye, ¿mencionamos que el nigeriano promedio gana $300 dólares al año? Eso es menos de un ciento de lo que gana el estadounidense promedio. Estados Unidos siendo el país que prescribe 120 millones de antidepresivos al año.

China se está convirtiendo en una gran lección de esto, ya que su economía explota y crece a pasos agigantados, pero sus niveles de felicidad y satisfacción personal están bajando al mismo ritmo.

Hay un par de razones para esto. Primero, tu cerebro ajusta los niveles de felicidad hacia abajo luego de que has alcanzado una meta u otra cosa. Regula las buenas sensaciones, seguramente para que quieras alcanzar una nueva meta en vez de quedarte en la piscina durante el resto de tus días.

La segunda es que como criaturas sociales, nos comparamos con nuestros vecinos. Por eso hay ejecutivos que pueden llorar con respecto al tope de $500.000 dólares de sueldo provenientes del dinero de fianzas del gobierno. Sus amigos ganan $3 millones al año y viven en un iglú hecho de cocaína. Nos podríamos reír de sus quejas, pero, eso sí, le estarías dando permiso a los nigerianos de reírse de ti. Ese tipo gana cien veces más que tú. Tú ganas cien veces más que el nigeriano.

Una vez que te rodees de los que ganan más, querrás tener todo lo que tienen. No, más que eso: querrás todo lo que es mejor de lo que tienen para que vomiten de la envidia. Como una revista de Wall Street dice, querrás lo que sea un “gran dedo medio para quienquiera que entre a tu casa.”

“Sí, es el mismo modelo. Tan sólo está cubierto en puto oro.”

¿Pero qué hay de la riqueza de un día para otro, como si te ganaras la lotería o vendieras tu novela en $10 millones de dólares? Eso estaría bien, ¿verdad? ¡Porque recordarías tu vida anterior y disfrutarías de tu nueva riqueza! Bueno, pregúntale a William “Bud” Post, que quedó destruido y en la banca rota después de ganar $16 millones de dólares en la lotería. Resultó que, si bien él sabía cómo manejar el estrés de ser pobre, gracias a una vida de experiencia en ello, no tenía idea de cómo manejar el nuevo y alienante estrés de la riqueza.

Espera, se pone peor.

¿Recuerdas el fenómeno de la Invasión de los Ladrones de Cuerpos que hablamos con la gente famosa, donde súbitamente todos tus amigos se convierten en sanguijuelas? Lo mismo aquí, tan sólo peor. Con tus nuevas riquezas, rápidamente aparecen “amigos” de todas partes. Primos que nunca habías conocido, compañeros olvidados del colegio, mujeres que ni siquiera te habían mirado antes, de la nada en tu órbita, halagándote, haciéndote favores. Entonces, casualmente, se les va a salir en la conversación que tendrán que hipotecar la casa a menos que alguien les ayude.

¡Tu propio séquito!

Súbitamente todas las relaciones están en duda. ¿Se preocupan de verdad por ti o sólo quieren un asiento en el tren del bling-bling?, ¿te traicionarían para obtener tu dinero?

El ganador de la lotería que mencionamos arriba… alguien contrató a un asesino para matarlo y obtener su dinero. Ese alguien fue su mismo puto hermano.

#3. Belleza

Todos tenemos experiencia personal con esto. ¿Ese viejo cuento de cómo los escritores de comedia y grandes usuarios de internet tienden a tener cuerpos esculpidos con puro y sólido sexo? Es verdad. Una persona que visitó Cracked dijo que se veía como una carátula de Manowar hecha realidad.

Fiesta de Navidad de la oficina, 2007

Sí, ser físicamente atractivo tiene ventajas concretas. La gente atractiva gana más dinero, obtiene mejores calificaciones, tiene mejores trabajos y encuentran parejas más exitosas que el promedio o que la gente fea. Gente que no les conoce está más dispuesta a ayudarlos ante una crisis. Tienen círculos sociales más amplios.

¿Y cuál sería el problema?

Recuerda, estamos hablando de felicidad aquí, no de éxito. Primero que todo, la gente atractiva tiene los mismos problemas de autoestima que la gente fea. Como con el dinero, el atractivo es relativo y si eres más lindo que tus amigos, empezarás a compararte con gente de los medios. Ya sabes, los de las revistas que dijimos antes, esas llenas de Photoshop.

Antes | Después

En otras palabras, se ajustan a la experiencia de ser atractivos igual que los de grandes sueldos se han adaptado al dinero; eligen otras faltas de las que preocuparse. Seguro, si usaras el artefacto mágico de allá arriba para convertirte en Angelina Jolie mañana, notarías la diferencia en el trato. Pero si hubieras nacido Angelina Jolie, no tendrías manera de entender el concepto, al igual que ahora no te das cuenta de cómo es vivir con una deformidad horrible (si tienes una deformidad horrible, entonces no sabes cómo es vivir con una peor).

Espera, se pone peor.

¿Te has fijado cuando una mujer bella cuenta un mal chiste en el bar, y todos los tipos se ríen igual? ¿O cuando en la oficina el chico lindo comete un error, y la jefa se ríe y nada más?

La gente atractiva vive en un mundo en el que toda la retroalimentación que reciben es mentira. Los elogios significan nada –han aprendido que es el sonido que hace la gente cuando pasa. Es por esto que estudios muestran que tienden a descartar los elogios genuinos que reciben en otras áreas (su trabajo, personalidad, sentido del humor, creatividad), porque les llega junto a la misma lisonja que han recibido todas sus vidas.

“Tu punto de vista me parece fascinante.”

#2. Genialidad

Estamos usando una definición amplia de “genio” aquí, queriendo decir alguien con una habilidad o talento extraordinario. De esta forma, Dennis Rodman era un genio cuando se trataba de rebotes en el básquetbol, pero probablemente no era un genio de la misma forma que Einstein.

¿O sí?

Pero como Dennis demuestra, genialidad –si involucra escribir un nuevo código computacional, eligiendo productos o escribiendo las rimas más voladas- significa una cosa por sobre todas las otras: se te permite ser para siempre una excepción a las reglas de la sociedad.

El arquetipo ficticio de estos días en la TV, es Dr. House, para quien ser un genio significa un pase gratis a drogarse en el trabajo, romper políticas del hospital, insultar a sus superiores y tratar pésimo a sus pacientes. Pero no culpen a los escritores, el mundo real nos da ejemplos tan extremos, desde Hemingway hasta Kanye West. Ser un genio significa que puedes hacer grandes cosas, seguro, pero también es un cheque en blanco de ser un imbécil.

¿Quién podría rechazar eso?

Bueno, ¿y cuál es el problema?

¿Quieres saber cómo se vive la vida siendo un genio? Todo lo que tienes que hacer es juntarte con la gente más estúpida e incompetente que conoces. Sufre sus estúpidas bromas, siente la frustración cuando se les dificulte la más fácil de las tareas y no puedan entender las ideas más simples. Ser un genio es como eso, pero todos los días. Todos son unos estúpidos comparados a ellos. Viven en una idioticracia.

No nos podemos imaginar cómo es conseguir amigos en ese mundo. Las conexiones genuinas serán excepcionales cuando cada expresión de pensamiento o sentimiento que sale es recibida con un tonto aturdimiento “Keanu Reevesco”.

Si no eres del tipo de genio de Einstein, no importa. Cualquier situación donde estés por sobre diez niveles con respecto a tus compañeros será una frustración diaria. Si eres un genio pavimentando, te va a pasar que todos los demás son inútiles y torpes. No hay duda de por qué terminan tratando a la gente como basura.

No es que vayas a tener tiempo para amistades tampoco. Ser genio implica práctica. Mucha. Programas como House no te dicen que para convertirte tan bueno en su trabajo como Dr. House, tienes que invertir una enorme cantidad de tiempo trabajando, estudiando y practicando tu oficio (al menos 10 mil horas, según ese libro de Malcolm Gladwell que todos citan por estos días). Tras ese genio hay cientos de fines de semana tragando textos mientras todos los demás están en la fiesta, jugando Twister en bikini.

Esto es lo que hacen en las fiestas, ¿verdad?

Espera, es peor todavía…

Si tu genialidad recae en algún tipo de actividad creativa, entonces hay una alta probabilidad de que tengas una enfermedad mental con la que lidiar. Mientras sólo 1% de la población sufre de desorden bipolar, se dice que el 50% de los poetas, 38% de los músicos y 20% de los pintores la tienen. Es parte del paquete.

Eminem, antes de comenzar su carrera musical.

Compara el número de grandes músicos que innovaron, que han muerto a causa de suicidio o sobredosis de drogas, con respecto a, digamos, el número de plomeros que han muerto de la misma forma. Puede que sea mejor aguantar el baño todos los días.

Después.

#1. Poder

Uno nunca escucha a los niños decir que quieren ser “poderosos” cuando crezcan. Los padres no potencian ese tipo de cosas, ya que es aterrador viniendo de un pequeñuelo.

Aún así, el poder es todo lo que está en esta lista. La fama es como tener el poder en la relación con los fans. La belleza es ganar poder por sobre el deseo sexual o los celos de otros. Ser un genio significa que la sociedad necesita más de tus habilidades que tú de su aprobación. El dinero… bueno, el dinero y el poder son hermanos siameses.

Así es que es bastante seguro decir que mientras no muchos de los que leen esto aspiran específicamente a llegar a alguna oficina política, bastantes de ustedes aspiran a alguna clase de poder. Tal vez te gustaría esa clase de trabajo donde tú eres el jefe, o tal vez quieras estar en las fuerzas de la ley. O tal vez simplemente te lleva ese amargo motivo, que no se habla, pero todos sentimos alguna vez en nuestra juventud: “¡ya verán, ya verán todos!.”

¿Y cuál es el problema?

Decir que “el poder corrompe” es decir algo tan obvio que casi nos sentimos estúpidos escribiéndolo. Es como decir que los ascensores ascienden. Si mañana te enteras de que el diputado que elegiste está tirando niños huérfanos con un cañón, apenas levantarías la ceja.

No tiene nada que ver con la “cultura de la corrupción en Washington DC” de la que los Liberales siempre están hablando. La encuentras en todas partes, desde el supervisor que es un maldito, hasta el profesor de educación física amargado. Gente pequeña motivada por la estupidez, comportamiento poco ético, borracho en sólo algunas gotas de falso poder. Muchas veces no pueden hacer amigos, sus matrimonios terminan mal, se autodestruyen. El mundo está lleno de estas miniaturas, tristes Tony Montanas, destinados a una sangrienta caída.

Comúnmente en vez de esta mansión hay un cubículo,
y en vez de balas, una serie de tontos e-mails.

Espera, se pone peor…

El asunto es que simplemente desearlo es lo venenoso. Te darás cuenta de que la necesidad de poder la tiene el tipo de persona que odia tener que obedecer a los contratos de la sociedad, particularmente los que requieren que no se comporten como prepotentes todo el día. Estas son las personas que se van a portar bien sólo por miedo a lo que venga de vuelta si no lo hacen, y que tienen como meta convertirse en poderosos para que nadie les pueda decir algo (por esto los sociópatas tienden a buscar posiciones de poder, por cierto).

Entonces no es el poder el que te destruirá. Es que la sola necesidad significa malas noticias. El deseo de poder es un animal malvado, despiadado y alimentarlo sólo lo fortalece para salir de tu ombligo y comenzar una masacre sangrienta.

Imagen sin relación alguna.

¿Entonces, qué me hará feliz, escritores de Cracked.com, qué nos queda?

Durante los próximos diez segundos, mira esta foto de una persona abrazando a un tigre.

¿Te diste cuenta de cómo no te preocupaste sobre tu trabajo durante esos diez segundos?

Expertos han dilucidado que el cerebro no tiene realmente la habilidad de predecir la reacción emocional ante cambios de vida que no han ocurrido. En otras palabras, físicamente no sabes qué es lo que quieres. El acto de sentarte a ponderarlo es lo que aparentemente te fastidia.

Esto debe ser porque durante toda la historia de la humanidad, no tuvimos tiempo de hacer eso. Estábamos demasiado ocupados recolectando frutos y arrancando de animales salvajes. Ahora que tenemos las cosas tan bajo control que los animales nos abrazan… bueno, somos como el tipo de arriba que no supo qué hacer con sus ganancias en el Lotto.

Tal vez por esto los estudios muestran que la amistad, el altruismo y la religión entregan felicidad. Tal vez dejar de tener la felicidad como un objetivo, es lo que hace la felicidad posible.

Si eso suena apabullador, o a una ridícula paradoja claramente puesta ahí por los dioses para atormentarnos… bueno, estamos de acuerdo. Aquí hay un video de un bebé puercoespín comiendo plátano.