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De Vuelta a la Realidad

Imagen de Colors

Hay cosas que me molestan de la gente, y no vine acá sólo a descargarme caprichosamente, sino a decirles por qué a ustedes también les deberían molestar (buena ondi). No es una campaña de odio, sino que tengo la esperanza de que ustedes mismos generen algo positivo al respecto. De esta forma, esto vendría a ser algo como un terrorismo optimista (?).

Les quiero hablar del pesimismo de la gente con sus vidas y, para hacerlo más ad hoc, específicamente con respecto a las vacaciones (miren qué atingente que soy).

¿Cuántas veces más vamos a escuchar en marzo -y de aquí al final de nuestras vidas- cosas como “de vuelta a la realidad,” de parte de la gente que vuelve de vacaciones? Al parecer, no mucha gente mide lo brutalmente pesimista de esa simple frase. Es desgraciada. Suponer que tus vacaciones no son parte de tu realidad, es decretar abiertamente que tu vida, la de verdad, es estrés, trabajo, rutina… incluso miseria. Algunos podrán estar pensando “no, lo que pasa es que yo digo eso porque las vacaciones son como un sueño comparado con el resto del año,” pero no, siguen dándome la razón (¡ja!).

¿Por qué no podemos mirar nuestras vidas como una instancia integral, equilibrada entre pasarlo bien y vérselas difícil? Creo que deberíamos asumir la responsabilidad de no tener vidas miserables. Dedicarse a disfrutar tanto como trabajar. Y (sorpresa) lo hacemos. Nos vamos a tomar algo, jugamos cosas, vamos al cine, compramos cosas entretenidas, nos juntamos con los amigos, etc. Sin embargo, ahí está: la actitud de que mientras no sea viernes (y hoy es viernes, seguimos ad hoc, bien) está todo mal.

En definitiva, el llamado no es más que a cuidar un poco más nuestras mentes del estrés del día a día. Tener consciencia de la inversión de nuestro tiempo y obligarse a tener un equilibrio o al menos una actitud más positiva. Basta de “ciudad de mierda,” “pega de mierda,” “no tengo tiempo para nada,” “me gustaría estar en la Isla Kem en vez de en esta pega del demonio”. Si quieren estar en la Isla Kem en vez de donde están, pues déjenme decirles, primero que todo, que tienen muy mal gusto y, segundo, que deberían irse para allá de vacaciones, pero sin llorar durante el resto del año y, menos, decir que fue un sueño y la realidad es la pega.

No sean giles. Nuestra sociedad está acostumbrada a “eternalizar” el problema y trivializar el buen momento, como si fuera menos importante. Tomen responsabilidad de su tiempo, su salud mental y cuiden un poco la lengua, que si no, están transformando su realidad en una tortura que sólo termina con la muerte (dale color).

Ahora, si lo compró, difúndalo y pregúntele a todos los desgraciados que pongan en el nick el buen “de vuelta a la realidad,” si acaso sus vacaciones no fueron parte de la realidad (van a quedar como tontos, jijijiji). Después lo manda a leer esto y le dice que comente cosas lindas, igual que usted ahora (jiji).