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Un país sin memoria

Imagen de Tanky

Me da un poco de risa que los chilenos juren que porque hay un museo con ese nombre y se hacen documentales sobre nuestro pasado televisivo tenemos memoria, por que la verdad, como diría un amigo (hearts for him. Amo como crea lenguaje) eso es “muy no así”.

La verdad es que si sentimos la necesidad de recopilar cosas antiguas cada cierto tiempo es porque nuestra capacidad de retención memorística es igual a cero.

Hace tiempo redescubrí un disco increíble de una banda que ya no existe: “Dolor de fin de siglo” (1998) del grupo chileno Venus, que era todo industrial y con una onda muy Marilyn Manson (¿la vocalista no tuvo un romance con él cuando anduvo por acá?). Estaba tan desesperada por conseguir el famoso disco que hasta escribí a la SCD para preguntar, pero, como era de esperarse, nunca me respondieron. La canción que me mató se llamaba “Demencia” y por más que lo busqué en las disquerías y en Internet, no lo pude encontrar sino hasta hace poco y ni siquiera en versión original.

Hablando de esto con una amiga, surgió una cita de Eddie Pistolas de Pánico al respecto: “Yo no tengo amargura con Chile. El tiempo en el que estuvimos acá lo pasamos muy bien e hicimos todo lo que queríamos hacer: fuimos a todas las fiestas, pudimos drogarnos cuanto quisimos, e ir a la tele... cosas que uno no puede hacer tan fácil en Europa. Pero sí creo que hay algo que le concierne a los músicos chilenos, en general, y es que aquí hay muy poca memoria. Los grupos surgen, existen... y luego no existen más. O sea, ¿cómo es posible que hoy no se pueda comprar el primer disco de Los Cristianes o el disco de Emociones Clandestinas?”

Eddie Pistolas me sacó las palabras de la boca. Yo siempre quise tener la banda sonora de la película "Chile, país de octubre", en donde salía una canción topísima de Síndrome y nunca pude ver ni la película (creo que nunca se estrenó), ni escuchar el soundtrack (porque nunca lo vendieron). Lo mismo me pasó con Malcorazón y con el último disco de Venus que mencioné previamente. Si cualquiera de estas joyas saliera a la venta mañana, yo me los compraría de inmediato, porque siempre he apoyado la industria nacional…pero a nadie parece importarle.

¿Qué pasó con el boom musical de los 90 en Chile?, ¿cómo es que ninguna disquera se preocupó de comprarle los derechos para relanzar los discos cuando nos bajara la nostalgia? Ahora más encima nos quitaron la posibilidad de promocionar e inmortalizar discos de música chilena, prohibiéndonos subirlos a la red. ¿Qué se haremos entonces cuando queramos tener un disco X en 20 años más, cuando ya no lo vendan?