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Grandes valores de la televisión basura: Caso Cerrado

Imagen de Tanky


Bueno, como se habrán dado cuenta, la TV es mi pasión. Paso horas pegada a la pantalla, de puro viciosa que soy no más. El asunto es que durante aquellas horas de ocio infinito, además de notar lo terriblemente basura que está la programación, también descubrí que a veces, de tan basura, un programa también puede ser notable. Este es el caso de Caso Cerrado y Sala de Parejas, conducidos por la distinguidísima doctora Ana María Polo.

Después de encontrarme con este basurón en la televisión, encuesté a todos cuanto se cruzaron en mi camino acerca del mismo, con resultados sorprendentes: todos, absolutamente todos, lo habían visto y decían que era adictivo.

Para los que no saben porque están demasiado ocupados o no tienen TV, Sala de parejas es un tribunal al que acuden los latinos residentes en EE.UU. (principalmente gente de Miami) a resolver sus problemas. Cada una de las partes involucradas presenta su versión de la historia -con fotos, videos, evidencia, testigos, llantos y golpes- y la Dra. Polo, luego de gritonear de lo lindo para que el demandado y el demandante puedan hablar sin interrupción –a veces fracasando en el intento- decide quién se va a la casa con la cara llena de risa. Ahí se ve de todo: casos de prostitución, drogadictas adolescentes embarazadas, piratas de software, etc., en resumen, lo peor de lo peor de todo nuestro continente.

¿Por qué un programa así puede tornarse notable? Fácil, pues porque apela al copuchento que todos tenemos dentro, a ese copuchento que compra culposamente Las Ultimas Noticias por la Quenita y el Chino y a quién le gustaría saber por qué diablos los vecinos se gritan todas las noches.

Hitos notables: el guardia rastafari (icono sexual de muchas de mis encuestadas), los irrisorios modismos miamiescos y el jurado, que a fin de cuentas no hace nada más que rellenar el escenario.